CUERPO DE DIÁCONOS – RESEÑA INFORMATIVA

El Cuerpo de Diáconos de nuestra Iglesia responde a la estructura de liderazgo que establece nuestra denominación U.C.E., en otras denominaciones el Diácono es la máxima autoridad, en nuestra denominación los Ancianos son las Lideres que están a la cabeza de la Iglesia seguido por los diáconos los cuales conforman el CUERPO OFICIAL, los cuales toman decisiones importantes dentro la administración de la Iglesia en todos los ámbitos.
Nos regimos bajo el siguiente organigrama, que se trabajó en la elaboración del Plan Estratégico de la gestión 2011, este organigrama cada vez se va implementando y adimentando elementos que mejoren nuestra administración:

En el Nuevo Testamento, la palabra generalmente traducida como "siervo" es la palabra griega diakoneo, que significa literalmente "por el polvo." Se refiere a un asistente, un camarero, o uno que ministra a otro. De esta palabra se deriva la palabra en español diácono. En el libro de los Hechos vemos utilizada por primera vez la palabra diácono refiriéndose a los ayudantes en la iglesia. “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: 'No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas'" (Hechos 6:2). Los hombres que nutrían a la congregación predicando y enseñando se dieron cuenta de que no era justo que dejaran esas actividades para servir mesas, así que encontraron a otros hombres que estaban dispuestos a servir, y los hicieron atender las necesidades físicas de la iglesia mientras ellos atendían las necesidades espirituales. Fue una mejor utilización de los recursos y un mejor uso de los dones de todos. También hizo que más personas se involucraran en servir y ayudarse mutuamente.
En la actualidad, en nuestra iglesia, estos papeles son esencialmente los mismos. Los ancianos y los pastores deben "predicar la palabra…redargüir, reprender, y exhortar, con toda paciencia y doctrina" (2 Timoteo 4:2), y los diáconos estamos cuidando de todo lo demás. Las responsabilidades que un diácono está cumpliendo incluye hacerse cargo de tareas administrativas u organizativas, administra los ambientes e infraestructura de toda la Iglesia, tiene como colaborador a portería para el resguardo de los ambientes, el cuidado y la limpieza de los mismos, especialmente del templo, guiando y acomodando los asientos y elementos en el Templo, a la vez vela por el mobiliario, se está trabajando en un Inventario que responda a las normativas y necesidades requeridas para su cuidado y control. Los diáconos realizan visitas a hermanos y hermanas necesitados que están pasando por crisis económicas, también se realizan visitas a hermanas viudas, hermanos viudos, a huérfanos que tenemos dentro la membresía de la Iglesia, a algunos se apoya con suministros alimenticios básicos, a otros con apoyo espiritual.
En esta gestión se está trabajando en la conformación de un grupo de ujieres para dar la bienvenida y la recepción a los hermanos y hermanas a nuestros diferentes cultos.
En el área de salud se cuenta con algunos elementos básicos para apoyar a los hermanos que pasan dificultad en su salud, por ejemplo, se cuenta con 3 botellones de oxígeno.
Las hermanas diaconisas tienen la responsabilidad específica de la preparación del vino el pan para la celebración de la Cena del Señor, también están a cargo de atender a las visitas que llegan a la Iglesia para hospedarse, especialmente cuando se tienen pastores invitados, para los cuales se cuenta con un ambiente de hospedaje. Otro aspecto por el cual velan son el cuidado de las flores y plantas que se tiene en el pulpito.
Las responsabilidades de un diácono no están claramente enumeradas ni descritas en las Escrituras; se asume que es todo aquello que no incluye los deberes de un anciano o pastor. Pero los requisitos para ser diácono están claramente descritos en las Escrituras. Deben ser irreprensibles, maridos de una sola mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas, respetables, honestos, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas (1 Timoteo 3:8-12). Según la Palabra, el oficio de diácono es un honor y una bendición. "Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús" (1 Timoteo 3:13).